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De empanaditas a maduros: los mejores acompañantes para la fanesca
No importa la época del año: la fanesca siempre encuentra su lugar en la mesa. Y son sus acompañantes los que hacen la diferencia, sumando textura, sabor y tradición en cada bocado.
Cecilia Zúñiga
En la mesa ecuatoriana de Semana Santa, la fanesca no llega sola. A su alrededor se despliega un universo de sabores que realzan su presentación y transforman cada plato en una experiencia completa y agradable al paladar.
Se trata de los acompañantes, como empanaditas, bolitas o masitas de harina, maduros fritos, aguacate, rodajas de huevo cocinado, cebolla encurtida para la decoración (va en el centro), queso, y otros, que son parte esencial de este ritual gastronómico. Estos acompañantes aportan texturas y matices que enriquecen cada cucharada.
«En la Sierra, por ejemplo, se acompaña con molo, que es una especie de puré de papa con maní, que se sirve sobre lechuga fresca y con pedacitos de queso y huevo cocido”, explica el chef Carlos Villacís, quien tiene una amplia experiencia en cocina de la Sierra y de la Costa, tanto por la parte profesional como vivencial.
Como maridaje para acompañar, él recomienda vino blanco, un sauvignon blanc, que va bastante bien por la cantidad de ingredientes que lleva la fanesca y que, en algunos casos, podría resultar un poco pesado, así como por los sabores del plato.
En la Costa, los acompañantes más típicos son las empanaditas de viento, el maduro, más pescado seco (mejor si es bacalao) al momento de coronar el plato, en el centro, maduro frito… Y no puede faltar el ají, un indispensable tanto en comensales de la Sierra como de la Costa.
La cantidad y las opciones de los acompañantes va a depender de cómo se quiere presentar el plato y de los gustos de los comensales. Puede llevar solo uno, dos, tres y hasta más de siete complementos.
Cada elemento suma color, aroma y contraste. Hay quienes prefieren una presentación sobria, mientras otros optan por la fanesca generosa, coronada con varios ingredientes.
Dulces y postres de temporada
El recorrido gastronómico no termina con los acompañantes del potaje estrella de Semana Santa. Tras la fanesca, llegan los postres, protagonistas silenciosos que completan la jornada.

El tradicional arroz con leche, los buñuelos bañados en miel, los higos con queso, el dulce o conserva de guayaba, las humitas, las tortillas y las tortas de choclo –en versiones dulces y saladas– forman parte de este repertorio tradicional en esta época. (I)
Cecilia Zúñiga
Comunicadora social y periodista multiplataformas con más de 15 años de experiencia. Su amor por la cocina nació en su niñez cuando disfrutaba de los platillos de su abuela materna.