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De «Fast Food» a «Fast Good»: la comida rápida no tiene que ser dañina 

Comida rápida sana, de buena calidad y a buen precio… suena como algo casi imposible, pero no lo es. Muchos lugares ya optan por esta apuesta y este será el año en que veremos más de esta alternativa.

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Alexandra Zurita

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Desde que nos convertimos en adultos con responsabilidades, alimentarse de forma balanceada se vuelve todo un reto porque la falta de tiempo y el ritmo de vida acelerado hace que muchos se vuelquen a la comida rápida por ser la opción «más a la mano”.

Pero el mercado de la comida rápida ofrece preparaciones altas en grasas saturadas, azúcares, sodio y calorías, y muy bajas en vitaminas, minerales y fibra. Además, tienen un atractivo adicional: su bajo costo. Por ello, este segmento de la alimentación ha crecido exponencialmente. 

Sin embargo, los consumidores actuales son más conscientes de su salud y buscan opciones que no solo sean rápidas y convenientes, sino también nutritivas y beneficiosas para su bienestar. 

Este cambio en las preferencias del consumidor ha impulsado el desarrollo de la comida rápida saludable, aquella que combina la conveniencia y rapidez de la comida rápida tradicional con ingredientes más saludables, métodos de preparación más sanos y valores nutricionales equilibrados. 

¿Cómo es la Fast Good?

  • Contiene ingredientes frescos y naturales, pues se utilizan productos frescos, locales y orgánicos cada vez que sea posible. 
  • Se prepara con métodos de cocción saludables, como asar, hornear, hervir o cocinar al vapor en lugar de freír. 
  • Tiene un menor contenido de calorías y grasas, pues su enfoque es que sea comida de bajas calorías, grasas saturadas y grasas trans. 
  • Es alta en nutrientes por la inclusión de superalimentos ricos en nutrientes, como quinoa, kale, aguacate, semillas de chía, etc. 
  • Ofrece opciones vegetarianas y veganas. 
  • Ofrece transparencia nutricional, pues su información sobre el valor nutricional de cada plato es clara y accesible. 

Dentro del grupo de comida rápida saludable se encuentran muchas preparaciones que conocemos, pero que por “falta de tiempo” dejamos de lado. No obstante, si nos detenemos a pensarlo, son platos que realmente no toman mucho tiempo para ser preparados. Basta dar un vistazo a los platos que pueden ser considerados en este grupo

  • Ensaladas completas, con una base de vegetales frescos complementados con proteínas magras, como pollo a la parrilla, tofu o legumbres. 
  • Wraps y burritos, hecho con tortillas integrales, rellenos de verduras, proteínas magras y aderezos ligeros. 
  • Bowls de granos enteros, con combinaciones de quinoa, arroz o pasta integrales, con vegetales, proteínas y salsas saludables. 
  • Smoothies y jugos naturales, hechos con frutas y verduras frescas y sin azúcares añadidos. 
  • Sándwiches integrales, con pan integral, rellenos de proteínas magras, vegetales y condimentos bajos en grasa. 

No es una historia nueva 

El concepto de comida rápida saludable ha evolucionado significativamente en las últimas décadas. Empezó a generar atracción a finales de los años 80 y principios de los 90 cuando aumentó la conciencia sobre la salud y la nutrición (también se pusieron de moda las modelos muy delgadas). Las primeras iniciativas fueron modestas, con algunas cadenas de comida rápida tradicionales comenzando a ofrecer opciones más saludables, como ensaladas y productos bajos en grasa. 

Con la llegada del nuevo siglo, aumentó la preocupación por la obesidad y las enfermedades relacionadas con la dieta, algo que impulsó la demanda de opciones alimenticias más saludables. Fue así que surgieron cadenas especializadas en comida rápida saludable que pusieron énfasis en ingredientes frescos y naturales. 

En la última década, el mercado de la comida rápida saludable ha crecido enormemente, impulsado por consumidores cada vez más informados y preocupados por su salud. El auge de las redes sociales y las plataformas digitales ha permitido a estas cadenas alcanzar y educar a una audiencia más amplia sobre los beneficios de la alimentación sana. 

Lo rápido es bueno, pero lo sano es mejor

Optar por comida rápida saludable puede tener múltiples beneficios para la salud, como ayudar a mantener un peso saludable por la menor ingesta calórica y grasas, con lo que también se da una reducción en el riesgo de enfermedades crónicas, como diabetes, hipertensión y enfermedades cardiacas. 

Por otro lado, también mejora la digestión por el mayor consumo de fibra, aumenta la energía por los alimentos nutritivos que se ingieren, con esto mejora el estado de ánimo y el rendimiento mental, ya que una dieta equilibrada puede mejorar la función cognitiva y la concentración. 

Pese a todo esto, la comida rápida saludable no está alejada de las críticas y los desafíos. Uno de ellos es el costo que suele ser mayor por el uso de ingredientes frescos y de alta calidad que encarece la producción. Además, de que muchas veces no es de fácil disponibilidad para todas las áreas. 

Uno de los principales obstáculos a los que se enfrenta este tipo de comida es la percepción que muchos consumidores tienen sobre ella: menos satisfactoria en comparación con la comida rápida tradicional. Los conservantes, saborizantes, grasas y varios ingredientes hacen de la comida rápida tradicional una opción llena de sabor, altamente saciante y, en muchos casos, adictiva. 

También es cierto que el medio nos empuja a comer porciones de mayor tamaño en que los carbohidratos abundan y los vegetales escasean. De ahí que, a pesar de ser nutritivos, una ensalada con proteínas magras, un wrap con verduras y aderezos ligeros o un bowl con arroz integral, granos y semillas no sean consideradas comidas para el almuerzo o la cena, aunque sean completas y en las proporciones adecuadas. 

Contracorriente, es una comida que tiene éxito

Si bien el mercado tradicional de la comida rápida se expande y se mantiene por varios factores, el de la Fast Good también ha conseguido tener éxito por distintas razones, como el cambio en las preferencias del consumidor. 

Los consumidores modernos son más conscientes de su salud y buscan opciones rápidas, convenientes y nutritivas. La creciente demanda de dietas específicas (vegetariana, vegana, sin gluten, etc.) ha sido aprovechada por estas cadenas que hallado sus nichos de negocio. 

Las cadenas de comida rápida saludable han innovado continuamente en sus menús, ofreciendo nuevos ingredientes y combinaciones que atraen a los consumidores por sus propiedades y porque se ponen de moda. La adaptabilidad para incorporar tendencias alimentarias emergentes ha sido crucial. 

Estas cadenas han logrado ofrecer la conveniencia de la comida rápida sin comprometer la calidad nutricional, lo que atrae a personas con estilos de vida ocupados. La disponibilidad de información nutricional clara y precisa ha generado confianza en los consumidores. Todo esto junto con el marketing efectivo y la educación sobre los beneficios de la alimentación saludable han jugado un papel importante en la popularización de estas opciones. 

Por otro lado, no se puede desconocer que las aplicaciones móviles y los servicios de entrega a domicilio han facilitado el acceso a opciones saludables, aumentando su alcance y conveniencia porque, además, las plataformas digitales también han permitido a los consumidores personalizar sus pedidos según sus necesidades dietéticas. 

La comida rápida saludable es una respuesta a la demanda creciente de opciones alimenticias que combinan conveniencia y salud, con una evolución que abarca desde las primeras ofertas de ensaladas en cadenas tradicionales hasta la proliferación de establecimientos especializados. 

Al combinar conveniencia y nutrición, estos locales no solo responden a las demandas de los consumidores modernos, sino que también contribuyen a una sociedad más saludable. Su expansión sugiere un futuro prometedor en el que la comida rápida puede ser sinónimo de alimentación equilibrada y bienestar integral. 

Además de saludable, sostenible. La «Fast Food» no se trata solo alimentos nutritivos que se preparan y sirven rápidamente, sino que también puede ser una alternativa respetuosa con el cuidado del medioambiente, pues para conseguirla se emplean ingredientes más naturales, locales, orgánicos, sin aditivos y muchas veces preparados de forma artesanal. Esto es lo que la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) califica como una dieta sostenible porque genera un impacto ambiental reducido, protege la biodiversidad y los ecosistemas, promueve un estilo de vida saludable y es nutricionalmente adecuada.  (I)

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Alexandra Zurita

Periodista con más de 20 años de experiencia, 10 de ellos en contenidos gastronómicos. Sin recetas secretas frente al teclado, escribir nunca supo tan bien como ahora.

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