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Picantería Don Carlos: el sabor serrano que encontró su lugar en Guayaquil
Su llapingacho mixto combina tortilla de papa, huevo frito, chorizo, fritada, cuero, mote, lechuga, maíz tostado y salsa de maní, además de la tradicional mezcla de cebolla y tomate.
Jesús Álava B.
La Picantería Don Carlos, ubicada en Cacique Álvarez 107 y avenida Olmedo, es uno de los establecimientos tradicionales de Guayaquil y tiene al llapingacho mixto como su especialidad. El negocio fue fundado en 1978 por Carlos Chicaiza, oriundo de Guano, Chimborazo, y su esposa, Gladys Quinaloa, natural de Bolívar.
La pareja llegó a Guayaquil con la idea de emprender un negocio dedicado a una preparación representativa de la Sierra. Sus primeros pasos fueron en la avenida Olmedo y Chimborazo, donde comenzaron vendiendo chuzos acompañados de una pequeña tortilla de papa.

Con el paso de los años, el llapingacho mixto se convirtió en el plato más solicitado de la picantería. La preparación combina tortilla de papa, huevo frito, chorizo, fritada, cuero, mote, lechuga, maíz tostado y salsa de maní, además de la tradicional mezcla de cebolla y tomate.
Junto a la Caja del Seguro, el local llega a vender alrededor de 200 platos de esta preparación en una jornada, consolidándola como el sello de la casa.
“Empezamos en la avenida Olmedo y Chimborazo vendiendo chuzos con una tortillita encima”, recuerda Gladys al hablar de los primeros años del negocio.
Casi cinco décadas después, la picantería mantiene su carácter familiar. Sus hijos, Manolo y Lorena Chicaiza, participan en las actividades del establecimiento y son parte de la continuidad de esta historia.

Manolo se encarga de atender y servir los platos a los comensales, mientras Lorena está al frente de la administración y la caja. Para ambos, trabajar junto a sus padres representa una forma de mantener el legado que comenzó con la apertura del local.
Lorena considera que compartir el trabajo con sus padres es una oportunidad que no todos tienen. Para ella, formar parte del negocio familiar y avanzar junto a ellos resulta una experiencia gratificante que mantiene vigente la tradición de Don Carlos.
El llapingacho mixto cuesta $ 7,50; el junior, $ 6; y el sencillo, $ 5. También ofrece seco de chivo, bolones, jugos naturales y más.
Jesús Álava B.
Periodista joven, carismático y apasionado del boxeo, con una gran curiosidad por el mundo gastronómico. En este viaje culinario, ¡estamos listos para dar un verdadero knockout!